Rompiendo moldes, cuidando al rugby
Constanza Robles en Gimnasia y Tiro y Rocío Mettola en Tiro Federal son hoy protagonistas desde otro lugar: el de cuidar, recuperar y sostener a los jugadores en el máximo nivel.
En un deporte donde el choque es ley y el dolor muchas veces se esconde detrás de una sonrisa, hay quienes juegan otro partido. Silencioso, constante, imprescindible. Un partido que no sale en la foto final, pero que muchas veces define si alguien puede volver a ponerse la camiseta.
Hoy, en el Día del Kinesiólogo en Argentina, el rugby salteño también tiene nombres propios para destacar. Porque entre tackles, scrums y mauls, hay dos protagonistas que rompen moldes y dejan huella desde otro lugar: Constanza Robles y Rocío Mettola.
Licenciadas en kinesiología, profesionales formadas y apasionadas por lo que hacen, ambas forman parte de los planteles superiores, ese núcleo duro donde la exigencia no da respiro. Constanza Robles trabaja en Gimnasia y Tiro, mientras que Rocío Mettola lo hace en Tiro Federal. Pero su presencia va más allá de una función: son, hoy, las únicas mujeres dentro de los staffs superiores del rugby salteño.
Y eso no es un dato menor.
En un ambiente históricamente dominado por hombres, ellas se ganaron su lugar con conocimiento, compromiso y personalidad. Porque en el rugby no alcanza con estar: hay que sostener, responder, bancar la presión y estar a la altura cuando el cuerpo de un jugador dice basta.
Ahí aparecen ellas.
En la camilla, en la línea de cal, en la semana invisible donde se reconstruyen músculos y también cabezas. En cada vendaje, en cada recuperación, en cada “estás para volver” o “mejor esperemos una semana más”. Decisiones que no siempre se ven, pero que pesan.
Porque el rugby también se juega ahí: en la confianza.
Su rol es clave. Son el puente entre el golpe y la vuelta, entre la lesión y la revancha. Las que acompañan procesos, sostienen frustraciones y celebran regresos como si fueran tries en la última jugada.
Hoy, su historia también es símbolo.
De crecimiento. De inclusión. De un rugby que empieza a abrir espacios y a entender que el juego es más grande cuando suma miradas, voces y manos distintas.
Desde Norte Rugby, el reconocimiento no es solo para ellas, sino para todos los kinesiólogos y kinesiólogas que forman parte de este deporte. Los que están siempre, aunque pocas veces se los nombre. Los que sostienen desde atrás para que otros puedan ir para adelante.
Porque sin ellos, el rugby no sería lo mismo.
- Galería de fotos.


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